
Aquí estoy de nuevo, después de otro largo puente en Madrid. Menudo mes de mayo llevamos…
Además, ya tenemos calorcito, lo que hace que se hayan disparado las compras de ropa de pleno verano (ya era hora) y de bañadores.
No nos hemos ido fuera, pero sí hemos aprovechado para plantar rosales en el porche, plantas, un lilo…

Vamos, que está precioso ahora mismo. A ver lo que dura, porque cuando empiecen los temidos 40 ó 42 grados, aquí ni los gatos pueden respirar.

Tengo que decir, que el sábado pasado, POR FIN, vi una Comunión bonita. Y aquí, al lado de casa.

Lo celebraron en un sitio muy agradable al que solemos ir a tomar el aperitivo y mis ojos hicieron chiribitas cuando vi salir a dos niñas pequeñas con vestidos de mil rayas en azulón con nidos y zapatos merceditas a juego, con el lazote en el pelo.

¡No puede ser! Pensé.

Creía que estaba viendo visiones. ¡Dos niñas vestidas de cine delante de mí! No me ha pasado en cinco años.
Las llamé, porque estaban jugando a mi lado, y llegó la madre de la comulgante, en el mismo momento en el que yo paraba a la niña de Comunión porque también estaba ideal.

Llevaba un vestido monísimo, de tul de plumetti, con un babero y banda rosa. Nada de cosas encopetadas, una niña niña. Una corona de flores en varios rosas y bailarinas.

¡Por Diosss! ¡Por fin! La madre se quedó encantada de lo que me gustó. El vestido se lo hizo en una tienda que hay cerca y que hace cosas divinas, no es de ninguna marca y por eso, me gustó aún más.

Los niños, también iban perfectos, con bermudas beige, y calcetines y castellanos marino con blusas de rayas azules. ¡Eso sí que fue un buen aperitivo!

La madre llevaba un traje de chaqueta con rayas anchas en blanco y negro. Era mono, aunque yo me lo hubiera puesto de otra forma, ya que iba demasiado “negra”, pero vamos, en conjunto, un sobresaliente. ¡Así deberían ser las Comuniones!

Y nada del Candy Bar, ni de invitaciones, ni bobadas por el estilo. Sólo la familia, a la que iban sirviendo platos opíparos y punto.
Bueno, que me quedé tranquilísima de que haya gente normal por el mundo.

Hoy vamos a hablar de una colección para adultas y no de una colección cualquiera, sino que más bien, vais a asistir a un desfile, como los que salen en las revistas de moda: ropa que no es apta para cualquier bolsillo; las chicas que los presentan miden 1,80 y además llevan tacones y es ropa atrevida y exagerada, que no es ni mucho menos para cualquier día.
Pero algunas me decís que ponga cosas así, porque tenéis despedidas de soltera, bodas a las que queréis ir dando el golpe, etc.
Pues ahí voy: La colección de “DosP” de este año, no defrauda. Al revés, sus modelos siguen siendo exclusivos, especiales y hechos artesanalmente con telas magníficas traídas de la India. Todo por encargo.

Tened en cuenta que todos parecen cortísimos (yo, si fuera la marca, no lo presentaría así, porque disuade a la hora de comprar), pero es porque como os digo, las modelos son altísimas.

Cada uno se hace por encargo y totalmente personalizado, por lo que puedes pedir que te lo alarguen varios centímetros, que lo ensanchen, etc.

Lo que sí os digo es que es para ocasiones especialísimas y que se necesita un mínimo de delgadez, altura.. para que sienten bien.
Pero parece ser que tengo lectoras que quieren cosas exageradas y llamativas y me parece fenomenal. Yo soy la primera en ponérmelas siempre que tengo ocasión.

¿Qué os parece este espectacular vestido de tul y plumas para una despedida de soltera a lo grande? ¿o para una boda?
Desde luego, el vestido es precioso. Lo de las sandalias que lleva, lo dejo a vuestro criterio, ya que, depende de la largura de vuestras piernas.

Yo jamás me las pondría, pero hay gente a la que le sientan bien. En cualquier caso, un vestido fetén, al que tú puedes dar tu toque

personal, claro.
Otro que me parece monísimo, no sé para qué momento, es el vestido joya en blanco con volantes. Es coquetón y me lo pondría sin pensar. Un poquito más largo, lo veo de mi estilo, femenino,ideal.

Algunas lo verán para Comunión, otras para boda, aunque las normas dicen que no se puede ir de blanco, pero si lo aderezas con otro color, como ya lleva más el vestido, puede quedar divino.
Bueno, a mí me ha chiflado. Incluso, para salir a cenar en las noches de verano. Según la vida que hagas, claro.

El golpe, lo que se dice el golpe, lo das seguro con este vestido negro de plumas.

¿Qué os parece? Según la ocasión, es único, desde luego. Como os digo, no hace falta llevar unas sandalias tan escandalosas. Con unas bonitas negras con taconazo, debe quedar fantástico.

Para una boda en la que te quieras lucir pero bien, éste es de lo más llamativo. Y me encantan las plumas que tiene. Claro, todo de máxima calidad.
¿Más originalidad y centro de miradas? Os ponéis este Kaftán blanco con plumas negras y…¡Conseguido! Hay gente que se atreve con todo. Mirad a las famosas. Si tenemos un evento por todo lo alto y nos gusta, y además, nos lo podemos permitir ¿por qué no lo vamos a llevar?

Vamos, mi respuesta es clara: yo no tengo altura ni armazón suficiente. El Kaftán se me comería entera. Esto es para altas, atrevidas y que de ninguna manera quieran pasar desapercibidas.

Tampoco pasaréis despercibidas con la estola joya, que ya la veis. Ideal para una boda en la que tengas protagonismo. Si te sienta bien, es una idea genial. Elegante, original, lejos de los clásicos vestidos, tocados y demás. ¡Atrévete!

La tela es una maravilla como podéis apreciar y como os digo, os lo hacen personalizado: más corto, más largo…
A una boda lo llevaría con tacón. Pero si es otro estilo de evento, con sandalias así, queda de estilazo total.

Ideal y hasta normalito, el vestido Roma largo, perfecto para una boda y con tres colores muy bonitos. Con un hombro al aire, es elegante y me encanta el toque de las pulseras en los dos brazos.

Rosa palo, negro y blanco. Una combinación preciosa, en la que no necesitas mucho más para ir bien.
La otra versión de este vestido, el

Roma mix, ya es otra cosa. Su presentación, con las famosas sandalias de plumas y el vestido tan corto, choca. Pero, como os digo, hay gente que va encantada tal cual.

El vestido es mono, con la espalda más larga en rosa. Lo veo para jóvenes y ellas sí lo pueden llevar a una boda, dependiendo de los complementos que se pongan.

Si es de mañana, con una pamela negra, queda ideal. La coleta tirante de la modelo es parte de la imagen de la marca, no hace falta que os la pongáis, jajaja.
Y un vestido monísimo de siempre, es el vestido plateado de lentejuelas, con el que casi siempre se va bien, sea un boda de tarde, una fiesta, etc.

Te sacan de cualquier apuro y es un fondo de armario estupendo. Yo tuve uno ni sé los años…
Y exquisito para cualquier momento, el vestido Roma, en blanco con detalles en marrón. Me encanta su diseño, su pechera, los pliegues, el cinturón estilo griego, el cuello halter… Todo.

Perfecto para una boda de mañana con pamelón o para cualquier otro día en el que quieras ir perfecta.

La espalda, como veis, caprichosa y original a más no poder. Un vestido especialísimo.

Atrevido y llamativo, el vestido Chic, en blanco, con mangas abullonadas grandes. Tanto, que puedes correr el riesgo de que, sin no lo llevas con gracia, puedes parecer una tarta de nata.

A mí me encanta y me lo pondría para una ocasión especialísima, con unos cuántos centímetros más de largo. El diseño es realmente bonito y llamativo.
Y también muy mono, en blanco, el vestido College, de talle bajo, con el detalle joya. Ya veis que lo presentan con zapatillas y a la modelo le queda divino, pero vamos, yo no me compro ni loca ese vestido para ponérmelo así.

Si vosotras lo veis, ya sabéis. Lo encargáis y en diez días lo tenéis. El vestido es realmente una monada.
Elegantísimo, más largo, también atrevido, como casi todo, el vestido marfil con un hombro al aire.

A modo de túnica y estando morena, quedará sensacional.
A muchas les puede parecer “un trapillo”, pero os aseguro que el tejido es de lo mejorcito. Y éste, lo veo casi para cualquier día en el que quieras ir bien vestida. Más largo…

Un conjunto monísimo para chicas veinteañeras o más, de piernas largas y bonitas, es la camisa negra con la mini falda globo, también en negro.

Original, explosiva… Me imagino a mi hija con este conjunto y me encanta. Sin esas sandalias y luciendo tipazo.
¿Qué os parece? Es que todo hay que saber para quién, cómo, para dónde… Pero si se dan las circunstancias, es una bomba de conjunto.

En amarillo hay varias cosas y es que es el color del verano.
El vestido globo, para una boda, es perfecto. No quiero repetir lo de que me gustaría más largo. Imagináoslo.
Estando morena, con melena y natural, no necesitas nada más que un bonito bolso de mano y zapatos de tacón a contraste. ¡Perfecta!

Por detrás, es que casi le hace hasta gorda a la modelo, por el hecho de llevarlo tan corto. Pero os aseguro que es un vestido delicioso. Con recogido, también muy mono. Y con pendientes grandes.

Otro amarillo, como en tela rústica, es éste con el cuello en colores. También muy favorecedor y desde luego, para chicas delgadas.

Perfectos los vestidos amarillos con este abrigo lleno de estilo en tonos amarillos y naranjas. Ya sí que llamas la atención, pero para bien.
Una chica con estilo, de su época, que sabe lo que quiere y lo luce como nadie. Lejos de muchas cursiladas y demasiados adornos que se suelen ver en las bodas.

Por detrás… La tela, desde luego, es colosal. Os aseguro que no coincidiréis con nadie que vaya igual, eso por descontado.

Termino con otro vestido joya, en tono rosa maquillaje y un diseño de morir. Para una boda de tarde, impresionante.
Por un lado, tipo capa; por el otro, tirante. Es mágico.
Perfecto con recogido o con melena. ¡El vestido lo dice todo!
Contactad con Pilar y decidle exactamente lo que queréis, si es que os ha gustado algo.
Un beso para las que suspiramos por tener la ocasión.