Mariposas en el estómago: El Taller de Tábata

Conjunto bebé primera puesta  de El Taller de Tábata
Conjunto bebé primera puesta de El Taller de Tábata

Hoy os voy a confesar que yo siempre he sido la típica niña de muñecas. Coqueta y presumida desde pequeña. Siempre, siempre, pedía a los Reyes muñecas y más muñecas. Reconozco que, casi hasta los dieciséis años las pedía. Eran ya muñecas de trapo preciosas que aún conservo con muchísimo cariño.

Conjunto bebé primera puesta  de El Taller de Tábata
Conjunto bebé primera puesta de El Taller de Tábata

Mi madre, que hace el punto de maravilla, me los vestía de arriba a abajo, con su capota, jersey y faldón a los bebés y con vestiditos de nidos o de punto a las más mayorcitas. ¡Me encantaba! Todo lo contrario que mi hermana, a la que  nunca le gustaron y que yo siempre las tenía que esconder por si se le ocurría hacer una de las suyas (era un trasto de cuidado)

Mi hija, por desgracia, tampoco ha sido de muñecas. Eso sí, los peluches de animales le volvían loca, pero tenían que ser animales. Su habitación parecía un zoológico. Ha salido a su tía, que es veterinaria.

Conjunto gris primera puesta de El taller de Tábata
Conjunto gris primera puesta de El taller de Tábata

Y todo esto lo digo por la marca de la que voy a hablar hoy. Cuando la conocí, me transportó a esos años de mi niñez en los que fui tan feliz con mi amiga Macarena jugando todo el día a ser mamás.

Cristina, que es la “culpable” de “El Taller de Tábata”, hace maravillas. Su especialidad es el punto en invierno y el algodón en verano, que mezclado con unas telas que tiene que son de película, da vida a mis muñecos pero con niños de verdad, jajaja.

Chaquetitas de El Taller de Tábata
Chaquetitas de El Taller de Tábata

Se dedica a las niñas y a los bebés principalmente. Bebés que no son de azul y rosa sólo, pero que son tan clásicos y combina tan perfectamente los tonos que se los hubiera puesto a mis hijos sin dudarlo.

Los vestiditos  son divinos, de esos de toda la vida, pero con unos colores… Antes sólo eran sota, caballo y rey y ahora hay tal cantidad de gamas, que dan ganas de comprarlos todos.

Conjunto bebé primera puesta de El Taller de Tábata
Conjunto bebé primera puesta de El Taller de Tábata
Vestido niña de El Taller de Tábata
Vestido niña de El Taller de Tábata

Si os digo la verdad, no sé hasta qué talla los hace, pero yo, que soy muy de llevar a las niñas de niñas y no de fantoches, les pondría estos vestidos hasta la talla 8 o 10 si me apuras.

Los bebés son “comestibles” y veréis en las fotos que os dejo el por qué. A parte de la maestría de Cristina, las telas, que me recuerdan a unas que vendían en una tienda espectacular de Biarritz, ponen el colofón final.

Vestido con capota y chaqueta del Taller de Tábata
Vestido con capota y chaqueta del Taller de Tábata

Además, puedes elegir con qué lana o algodón combinar el vestido o pelele. Es más, ella siempre lo pregunta: “¿te gusta más con fucsia o con rosa palo?” Le contestas, y ¡Conjunto ideal al canto!

Y la admiro porque tiene cuatro hijos y no sé de dónde demonios saca el tiempo… Hace recetas de cocina, nos pone al día de las noticias del ¡Hola!  Y mil cosas más. Es muy divertida.

Vestidos niñas de El Taller de Tábata
Vestidos niñas de El Taller de Tábata

Me chifla el nombre de “El taller de Tábata”. Algún día se lo preguntaré porque no sé de dónde lo ha sacado…su hija se llama Mencía, así que no… A lo mejor fue alguna de sus muñecas.

Os dejo alguna de sus creaciones, que os van a encantar… ¿Creíais que esta ropa había desaparecido del mapa? Pues no.

Gorro y cuello de punto de El Taller de Tábata
Gorro y cuello de punto de El Taller de Tábata

Fijaos bien en sus chaquetitas  y capotas de primera puesta y también en las chaquetas de las más mayores… ¿No son perfectas? Buen gusto por doquier… Y para las frioleras, no os perdáis los conjuntos que hace de punto, sobre todo el poncho espectacular de esta temporada. Pero también los  gorros, cuellos, de todo.

Poncho de El Taller de Tábata
Poncho de El Taller de Tábata

Yo sólo tengo que agradecerle el haberme llevado a mi niñez, a esos conjuntos, que, difícilmente se ven así como así, a esas maravillas, ya os digo… Siento mariposas en el estómago cuando lo veo.

Un beso de aquellos años…

2 pensamientos en “Mariposas en el estómago: El Taller de Tábata”

  1. siento exactamente lo mismo… Respecto a las tallas yo tengo una niña de 10 años que utiliza alguno de sus modelos y yo ya me he hecho con esa maravilla de poncho!!! No podéis imaginar cómo está hecho de bien y cómo queda!!

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