
Bueno, pues aquí estoy un día más. No sé ni cómo empezar. Estoy abrumada por toda la gente que me ha escrito, llamado, puesto un whatsapp… Todos dándome ánimos, y la mayoría sin conocerlos de nada.
Me he emocionado con cada mensaje, porque no sabéis lo mucho que me ha afectado que se me calumnie.

Todo está en proceso de demanda y punto. Y todos los que han entrado a defender en su Facebook a Tul y Pompón sin saber nada, van a tener que rectificar uno a uno. Lo publicaré absolutamente todo, todos los mensajes, todos los whatsapp.
¿Cómo puede decir esta “señora” que es un falsificador todo el que ha llamado a las tiendas en su nombre? Si es que, encima… tengo todo por escrito (me

recomendó ella unas tiendas a las que llamar), los pedidos, las conversaciones…
El resumen ha sido que le hicimos una propuesta (como a tantas marcas que la habréis recibido) y ella nos llamó y fuimos a verla a Santander. Allí aceptó la representación y dijo que comenzáramos deprisa que llegaba tarde a la colección de

verano 2016 y que le preparáramos una presentación en Madrid para el 3-4 de octubre. Después… cuando quisimos preparar el contrato (y tras 16 días de no parar de llamar a tiendas y hoteles) donde dije «digo» digo «diego»… y encima se ofendió por los comentarios que le dijimos que nos habían dicho muchas tiendas sobre su informalidad a la hora de entregar los pedidos ya que seríamos nosotros los que tendríamos que dar la cara por ella y… Fin. Se acabó la representación.
Mil gracias de nuevo a todas las marcas y seguidores que me han apoyado… pero no quiero hablar más de esto. Ya se resolverá.
Y como tengo más vida que ésto, os hablo hoy de aires puros y frescos con una marca portuguesa, que, desde que la conocí, me tiene totalmente enamorada. De esas que parece que diseñan sin esfuerzo. Todo estiloso, sencillo, con telas impresionantemente bonitas… y nada más: María Gorda.

Casi siempre, el mismo tipo de diseños pero, cómo digo siempre ¿para qué cambiar, si esto es ideal? ¡Ayyy, María la Portuguesa! ¡Qué bonita canción! ¡Y qué preciosos los fados!
Bueno, como os iba diciendo, esta marca tiene magia, tiene ángel y la diseñadora lo sabe. Unas fotos de diez, unos niños ideales (que todo hace, pero hay que saber hacerlo) y el resto, a mirarlos embobadas. Por lo menos yo.
Y me consta que muchas de mis lectoras, también.

Mirad la colección en colores crudo y gris perla… ¡Cómo queda! ¡Qué tela gris de flores! Una maravilla de estampa. Y como os digo, sin mucha complicación: chaquetitas y chalecos estilosos en punto crudo y una tela magnífica de flores en gris perla. El niño, con el peto camel, para no desentonar. Para mi gusto, una imagen para recordar.


Mirad a estas dos niñas: ¿No son la viva imagen del buen gusto? La una, con los bombachos de flores, la chaquetita cruda y la blusa blanca de la que sobresale el cuello. Y la otra, con la faldita corta de gomas en la misma tela exquista, jersey fino de cuello alto en gris oscuro y chaleco crudo de punto en manga corta. A mí, no me deis más. Esto lo compraba ahora mismo.
¡Elenita! Espabila… Mira cómo pueden ir tus dos joyas…

¿Y esta estampa de los bebés? Ella, con la ranita de flores con sus frunces, tan típicos de esta marca, y la capota y chaquetita cruda, y él, con el peto camel, camisa blanca, medias y jersey gris y botas camel. ¡Qué combinación tan divina! Un niño exquisitamente vestido.

Ahora los cuadros. Ya sabéis que me chiflan y a ella (la diseñadora) también. Siempre los incluye en todas sus colecciones. Esta vez, en gris oscuro, con blanco y un poquito de burdeos. Preciosa tela. Los niños desenfadados, frescos… El niño con la camisa de bolsillos a los lados y la niña con la especie de túnica con bolsillos de plastón. Idóneos para pasar un día en el campo, para trotar, correr, para lo que sea.

Con vaqueros, pantalones negros…un gorro, unas botas, estilo… y ¡Punto! La vida es suya…

Y de nuevo, las flores son las protagonistas en esta colección de vestido, falda y ranita en un color azul verdoso con floronas gris perla. La tela, como siempre, deliciosa. Los diseños, sencillos y todo combinado con gris perla, vuelve a hacerme pensar en la maravilla que debe ser diseñar.

Me encanta, porque los jerseys son como deshilachados (a propósito, claro), sin dobladillo, sin coser, con estilazo… La ranita es preciosa y con la capota y chaqueta gris perla queda de lujo.

Me encantan los niños así vestidos. No me pueden gustar más. Como os vengo diciendo estos días… clase y estilo. No recargamientos absurdos.

Más cuadros en este vestido encantador, sin nada de nada, excepto un lacito mínimo en el talle alto. Negro y blanco están en juego.
Y aquí vemos a la niña con el niño, con el peto coordinado. ¡No me digáis que no están bonitos! Pero bonitos como un sol. ¡Por Dios! Y combinado con gris perla, como dije yo el otro día… ¡María Gorda me ha copidado! Jajaja.



Vamos bien ¿no? Pues seguimos mejor: una colección muy especial también en gris oscuro con tela estampada. Así lo llevan estas niñas. Para mí, el éxito está en la tela, preciosa. Oscura, pero alegre a la vez. El vestido, típico en María Gorda, con sus famosos frunces y mangas al codo. Sin más. Combinadlo con gris perla…
Y esta otra de arriba, con la falda en la misma tela, con gomas y jersey fino gris marengo de cuello alto. ¡Qué monería y qué estilazo!

Una cosa en la que siempre me fijo en las marcas portuguesas es que, en las colecciones de invierno, nunca presentan prendas de abrigo. ¡Ni que aquello fuera un país tropical! Pero no importa, porque de eso ya nos encargamos en España. Con un chaquetón de punto o de paño gris perla, un lujazo de conjunto. Botas o zapatos. Insuperable.
Y llegamos a sus famosísimos monos. Cada año los espero, como si fuera a comprarlos. Este año son azules con flores blancas y ramas grises. Frunces, botoncitos…¡Perfectos, como siempre! Gustazo el de esta diseñadora.


Y mirad qué poco os tenéis que complicar: con un chaleco gris estiloso con capucha, es que más no me puede gustar. Eso sí, como os digo, se creen que viven un verano permanente… Si vas así en Burgos, te coges una nefritis que no te recuperas en una año…Ya sabéis, prendas de abrigo estilosas en gris y arreglado.
Arriba veis a estas tres monadas luciéndolos. La pequeñita en corto y con chaquetita gris. Blusita blanca por dentro. Y las mayores, ya veis: con el chaleco como cayendo, haciendo estilo… y botas, para hacer más estilo aún. ¡Ayyy, María la Portuguesa…! Cuánto tienen que aprender muchas marcas de lo que es clase y categoría… ¡Pero cuántoooo!


Y a María le ha dado por el gris. Perfecto color para invierno, sobre todo cuando se trata de estas telas. Fondo gris perla y floronas en rosa y verde. Vestido sencillo y túnica hiper mega chiflante (ésta para ti sin remedio Elena, vamos, para tus niñas). Mirad cómo es: con capucha y una manga superpuesta por debajo de los hombros con vuelo y hasta el codo. ¡Ayyy, me parece maravillosaaa!

Aquí las veis de nuevo. El vestido es precioso, pero el conjunto de vaqueros con la túnica y el chaleco crudo me trae loca. ¡Divinoooo! La túnica de mi vida con los botoncitos delanteros y los cordoncitos para tirar de la capucha. ¡Por eso canta, por eso pena…!

Yo sigo a lo mío… canto mientras me deleito con esta ropa de muerte. ¿Veis? ¿Qué tiene? ¿Algo especial? Noooo. Lo que os llevo diciendo días: clasón. Telas de maravilla, diseño original y se acabó. Después, el salero de cada niño para llevarlo ya es innato. Con eso se nace. Pero la ropa, en tu talla y bien puesta, hace mucho, pero mucho. La bonita, claro. Que hay cada una por ahí chuleando de niña por toda España… me callo que estoy caliente. Me muero de risa. En

fin. Silencio que estoy más guapa.
Y tachán… lo último de lo último, con lo que muchas niñas van a estar chifladas, son los petos vaqueros. Si te sientan bien, no hay nada igual para ir con garbo. Mi hija se compró uno blanco vaquero este verano y no es por nada, pero, voy a chulear un poco yo también de hija: le

silbaban por la calle. Cómo os lo cuento queridas, jajaja.
Aquí veis los vaqueros normales, de toda la vida (tal vez los más bonitos), con camisetas de pobre que llamo yo. Ya os he dicho que parecen deshilachadas (lo que les da el encanto), con coderas, sin cuello… Y están de morir de monas.

Me encantan las costuras marcadas, las coderas… Realmente, preciosas. Tanto para pequeñas, como para mayores y en varios colores, todos muy logrados.
Llegamos a los petos vaqueros negros: a ellas les encanta. Son también muy monos, tal y como lo llevan estas tres “chulitas” con su cuello alto y sus cuellos de punto. Lo que os digo…


A mí me chifla cómo lo lleva esta niña con jersey de cuello alto gris perla y cuello crudo. Hay que mezclar… Y el resultado es impecable. Unas botas en crudo, de esas muy invernales y un conjunto digno de un fado de esos que te ponen la piel de gallina. Por lo menos, a mí. ¡Cómo me gustan los fados! ¡Qué sentimiento tienen! Me chifla Lisboa y su decadencia… tengo tan buenos recuerdos del viaje de Ecuador de la carrera…¡Imborrables!

Y vamos con las sudaderas. También especialísimas, por supuesto. Nada de sudaderas gordas (allí no hace frío, jajaja). Son finitas, sueltas, sin rematar, estilosísimas, originales… ¿algo más?

Miradlas vosotras mismas: las grises claritas, preciosas, con el remache crudo cosido y una hoja negra. Qué caída tienen… Fruncidas por arriba y sueltas por abajo. Cuellos, gorros, complementos bonitos…
Igual de bonitas las negras. Esta vez, el trocito de tela pegado en crudo, con una estrella. Y más de lo mismo. Un cuello, una chaqueta encima… todo se admite si es estiloso.


No me creo si me decís que no os gusta el look tan simple y bonito a la vez de estas dos preciosidades rubias. ¡Qué bien lo llevan! Pues de eso se trata…

Y el color medio morado, medio malva: con el cordoncito para fruncirlo arriba y el remache de la tela, de nuevo con la hoja. ¡Monísimas! A elegir color…Y no me lo hagáis decir a mí, que siempre caigo. Total, me lo vais a preguntar mañana… Para niñas rubias, sin duda, la gris oscura. No digo más. Las morenas nos podemos poner lo que queramos, jajaja. ¡Ayyy, es que, del disgusto, tengo flojera…!

Un vestido pirrante, también gris marengo (este año celebran el gris en Portugal), es éste que me ha quitado el sentido, tanto como los fados. Sencillo, como todo lo de María Gorda, pero totalmente exquisito: de punto y con ese soberbio cuello de dos volantes. Nada más.

Me parece divino. Unas calzas, unas botas, una gorra… da tanto, pero tanto juego… En cambio, algo repolludo no da para nada.
¡Divino vestido! Viva la sencillez…

Y más de lo mismo en éstos gris marengo con cuadritos: un simple lacito a modo de lazada fina en el talle bajo. Y todo lo demás, ya sabéis: dejad volar vuestra imaginación. Hay que ser creativa, pensar cómo se lo vas a poner para que vaya ideal… A mí me pirra eso y no que me lo den todo hecho.

Ya las veis aquí. La verdad es que son otra monería para, como os digo, jugar con mil cosas en los complementos.
Los más serios de la colección, pero igualmente bonitos, son estos vestidos sueltos, de cuadros grises y azulones.

Elegantes, y de nuevo, para complementarlos como te de la gana. Yo a estos les pondría pantys y bailarinas. Quedarían preciosos. Sin chaqueta. Son más gorditos (por fin) y de manga al codo. Lo combinaría con gris, por supuesto, mucho antes de combinarlo con azulón. Quedaría demasiado estridente y chocante.

Pero bonitos, lo son. No hay nada feo. Como os digo, no lo busquéis.

Hay otro vestido que no me puedo dejar para más pequeñas, con la braguita a juego. Con sus pliegues (que no falten) y su cuello blanco de onditas. ¡Qué pocholada! Con manga al codo, el mismo volantito blanco. ¡Fetén! Y el niño, con los bombachos a juego…


Los siempre olvidados niños tienen unas de las camisas más estilosas que he visto para ellos, como ésta de cuadros azules y blancos con capucha… ¡Está preciosote ¿no? La camisa tiene un estilo bárbaro. Y con unos simples vaqueros.

También jersey marino para ellos. Muy normalito, pero con ese “algo” del que os hablo. El cuello, el bolsillo canguro… Vamos, que está de diez. Y punto.

Y aunque hablaría de esta marca durante días, os voy a dejar con unos jerseys GRISES , que también me han parecido de un estilo brillante. No tienen nada especial, como casi todo lo que os he enseñado y a la vez, lo tienen todo. Esto no es nada fácil ¿eh? Que lo sepáis.

Es un jersey gris perla largo, cerrado en el cuello y con dos rayas en marino en el bajo. Para vaqueros, perfecto.

A la foto de este grupito tan ideal de arriba me remito. El del niño, con bolsillo. Vamos, que se pueden tener cuatro hijos y no dejarte la hijuela. Imaginaos… Como siempre os digo, yo me doy la vuelta para mirarlos. Aunque sólo fuera por el simple hecho de que la madre se moleste en que vaya iguales. Para mí, siempre ha sido sagrado.

Pero como nuestra querida Reina nos da un ejemplo tan ideal, pues así estamos…¡Halaaa, ahora hasta me meto con Letizia! Os juro que no era mi intención, pero ya que la menciono, me espanta que no las vista iguales. Manías mías.
Me dejo muchas cosas, pero ya sabéis que esto tiene un final. Ya nos daremos otra vuelta por Lisboa, que es una maravilla. ¡Qué ganas tengo, por Dios!
Un beso entre gris y gris.
No se bien de que va el tema con esa marca pero yo te puedo decir que son lo más impresentables que pisa este país….. No voy a escribir por Facebook porque las eliminé de mi lista, cuando quieras te cuento con detalles pero en resumidas cuentas nos dejaron tiradas con unas bailarinas que necesitábamos para un cortejo de pajes en una boda un día antes de la boda!!! Que hartas acabamos de ellas, y que sinvergüenzas!!,! Lo digo donde me ponga, son lo peor, aparte de unas plagiadoras de mucho cuidado…. Te he dejado mi email, cualquier cosa que necesites estaré a tu disposición
Mil gracias por tu comentario. A mí me han hecho muchísimo daño. A las tiendas, a otra marca y demás… Pero tienen los días contados. Te escribiré. Un saludo, Eva.
Todo lo que teneis me parece precioso.
¡Mil gracias! Me alegro de que te guste. Un saludo, Eva.
Precioso.