
¡Achicharrada un día más! Estaba intentando ver una película, pero mis nervios me lo impiden. Ya ni sé el tiempo que hace que no duermo, que mi escaso sueño no es reparador, sino lleno de miedos, inseguridades y soledad.

Así, que, antes de ponerme peor, me he levantado a escribir, con el ventilador prácticamente en la cara. He dejado a Tess como una marmota en la cama. ¡Mi pobre! ¡Que de cambios está pasando ella también!

Recuerdo con la ilusión que empecé a escribir este blog.

Me quedaba hasta las tantas y dormíamos poquísimo. Pero lo hacíamos con ganas, encantados del sueño que nos robaba y recuerdo sobretodo nuestras risas (carcajadas), intentando no despertar a los niños.

¡Qué felicidad tan absoluta! Aún me encuentro trocitos de papel con apuntes, con su letra en todas partes…

Sé que no hay vuelta atrás, y sé que tengo que seguir, pero no sabéis lo que me está costando… Casi la vida entera.

Sigo con papeleos (cada vez menos), con los gatos (que los pobres, se han convertido en un problema, al tener que cambiar de casa) y con Tess.
Ayer vino Juan a comer con su novia Marta, a la que por fin

conocí. No era el día más apropiado para mí, pero como nunca lo iba a ser, no quise retrasarlo más. Lo que saqué en conclusión es que mi hijo está loco por ella.

¡Qué envidia, empezar su nueva vida en Madrid, juntos y enamorados! Además, con buenos trabajos, guapos, felices, con toda la vida por delante…

Almudena está de ruta por Cantabria y esta mañana, me ha llamado desde Suances, que ya debe de estar bastante poblado de Royuelas. También estaba mi sobrina Paloma con su novio, mis primas y demás familia. Casi todo, como siempre. Como cada año. Menos yo.

Y Pablo, está en el mismo Santander con toda su panda de amigos. Él sí que necesitaba salir de aquí, porque lo ha pasado muy mal y lleva ya dos semanas de no parar.

Primero a Burgos. Ahora, Santander y después, a Suances. Espero que reflexione , descanse y que vuelva al nuevo curso con ganas. No sé yo…

Y quedo yo, pensativa, triste y decidiéndome entre si me voy o no me voy.

Pensando que si me voy, puede que me entre el bajón. Y también pensando, por otro lado, que si no me voy, estaré tal cual estoy hoy el resto de mi vida.

Ya veis qué panorama.
Ni siquiera he ido a la piscina y eso que hoy tenía el firme propósito de tirarme y bañarme un largo rato. Pero a la hora de ir, me da pereza ( la tengo a 50 metros de mi puerta) y me mojo con la regadera que pongo en el porche, a modo de ducha. El caso es no hacer mucho esfuerzo. No tengo ganas de casi nada.

De hablar con algunas personas, de cantar, de oír música y poco más. Dicen que esto se me tiene que terminar pasando, así que, en ello estoy….

Y bueno, no sé si os acordaréis (a todas las que me seguís desde hace años), de un artículo que dio mucho que hablar, porque me “metía” con “Nanos”. Vamos, en el que decía lo que opinaba sobre esta marca gallega. ¡Madre mía, la que se armó!

No me voy a repetir. Sigo pensando lo mismo que entonces (esa es la Eva de siempre), pero he querido enseñaros algo de lo que más me ha gustado para este verano, porque es cuando realmente merece la pena comprar algo de ropa.

Los precios tan carísimos se convierten en unas rebajas maravillosas y es cuando puedo decir que habréis hecho una compra excelente por un precio fabuloso.

Y es que, aunque pase el tiempo, la gente no cambia. Cuando alguien no tiene mucho criterio o un gusto definido para vestir y quiere ir a la última, recurre a Nanos.

No tenemos nada más que ver el ejemplo en las hijas de los Reyes, que, rarísimas veces aciertan.

En cambio, la gente que sabe lo que quiere y cómo ponérselo con gracia a sus hijos, mira, observa lo que se lleva y puede que lo compre en un sitio mucho más barato, pero que los niños vayan cien mil veces mejor vestidos que los de Nanos.

Creo que todas me entendéis. Ya no recuerdo exactamente todo lo que dije en su momento, pero comprenderéis que si tienes tres hijos y cada conjunto te cuesta más de trescientos euros, pues no hay economía que lo resista. Y, aunque lo resista, pues no es para tanto, ni mucho menos.
Yo he sido la primera que ha comprado en Nanos.

Pero han sido cosa puntuales que me han chiflado para que fueran los tres iguales o algún capricho para Almudena, pero, generalmente, pasaba de largo por la tienda de Burgos, ante los ojos de una asombrada y orgullosa «Vanessa», que no daba crédito a que no comprara todo allí.


¡Qué tiempos tan lejanos ya! Pero como lo que más me ha gustado del mundo ha sido vestir a los niños, lo recuerdo como si fuera hoy.
Todas las tiendas preciosas que descubrí en Madrid, mis viajes, toda una época llena de ilusiones, esperanzas y también, por qué no decirlo, de muchos disgustos y anhelos.

Así, que, después de toda mi vida en Burgos, cuando por fin me pude venir a Madrid, me creía la reina del mundo.
Con el hombre que amaba y con mis hijos…¡El mundo era mío, totalmente mío!
¡Que canalla la vida, que cuando mejor y más feliz eres, te clava una estaca mortal y todo se tambalea a tu alrededor!

Golpe a golpe, verso a verso… Ya sabéis, se hace camino al andar. No planeéis nada mucho, que toda la vida se hace día a día y mientras andamos, vamos construyendo el camino.

Ya he aprendido que no se puede soñar más allá, porque después, el dolor es tan profundo si no se cumple, que puedes no volver a levantarte.
Siento seguir estando pesimista. Lo siento Nati, Lydia, Auren, Adela y tantos que me decís que la vida sigue y que soy fuerte etc.

No quiero dar el rollo en estas entradas que hago, pero el teclado va sólo, sin que yo lo quiera poner. De verdad.

Bueno, pues que, a lo mejor me voy a una Casona rural (es lo más que se me ha ocurrido para este verano), a un sito casi despoblado, para meditar, hacer rutas, andar con Tess y pensar sobre mi futuro, mi vida…

No me gusta decirlo, porque aún pienso que, va a llegar el día y voy a decir que no, pero esperemos que pueda ir. Tan sólo con quitarme este calorazo asqueroso, algo habré conseguido.

No puedo ir a Suances, porque ver a toda mi familia tan contenta ( tíos, primos, hijos de primos…) como siempre, me produce rechazo.
No soy capaz de ser la de siempre, porque ya no lo soy. Al menos, ahora.
Y tampoco quiero ser un rollo que les amargue las vacaciones. Vamos, que no voy ni de broma. Sólo con pensarlo me pongo mala.

De la vuelta y lo que haga con mi vida, ya os iréis enterando, porque ahora, ni yo misma lo sé.
Como os he dicho, día a día…. No sabéis lo que me cuesta escribirlo. Porque no sé cómo lo voy a hacer, pero tengo que conseguirlo.

Por mis hijos. Y también por mí y por la gente que me quiere. Pero se me hace tan cuesta arriba, que ni os lo podéis imaginar.

Ahora mismo, estaríamos en Galicia, al fresquito, con sol, pero sin este calorazo y no puedo evitar que los lagrimones asomen y resbalen por mis mejillas… Y mirad, domingo, en casa, con casi 40 grados en la calle y escribiendo en el ordenador.
¿Hay diferencia, ¿no?
Pues eso. Además, tenéis que tener en cuenta, que además de la muerte de Luis, seguido, fue el confinamiento, que me pilló sola con Pablo y hemos estado tres meses y medio sin que nadie viniera y nos pudiese decir nada. Ha sido todo demasiado duro para olvidarlo así, sin más.

El tiempo, el tiempo… eso es lo que todos me decís. Y yo me pregunto también, a ver que me dice el tiempo y dónde terminaré, qué haré, con quién estaré.
Por eso, os decía el otro día, que me gustaría ser menos complicada y no darle tantas vueltas a las cosas. Ser una persona más “plana» (lo que por otro lado, me espanta), creo que ayuda a no amargarte tanto la vida.

Pero cada uno somos como somos. Nosotros, con todos nuestros defectos y virtudes, con todos nuestros miedos, cualidades, sinsabores, risas, carcajadas, mochilas, recuerdos,etc.
Espero que, ,al menos, la ropa que os enseño, os guste y que sepáis, que al ser un año tan raro en todos los aspectos y haberse retrasado las ceremonias, podáis aprovechar las rebajas y que algo, al menos, salga bien.

Disfrutad mucho del verano, y ya sabéis, no hagáis grandes planes o sí, no sé.
Cada uno que haga lo que quiera. A muchos les sale bien.

En cualquier caso, siempre sed sinceros y honestos con vosotros mismos y decir a la gente que queréis que la queréis. Esto es algo que repito y es que me tiene obsesionada, porque yo no lo he hecho como me hubiera gustado.
Sé que Luis se estará riendo allá donde esté, sé que todo me lo ha perdonado. En el fondo, sólo quería hacerle rabiar y él lo sabía perfectamente.

Ayer, Juan, no hizo nada más que hablar de él y es que, quien da, recibe. Eso es así. Y yo no he visto a nadie más generoso ni más apasionado en todo lo que hacía que a él.
Se implicaba en todo, participaba en todo. Era el optimista. La alegría de la casa, junto con Almudena. Mi amor, mi todo.
Perdonadme un día más, pero es que hay gente que pasa por la vida de una manera gris, sin hacer ruido…
Y él pasó pisando fuerte ¡Y tan fuerte! Y dejó a mucha gente llorando su ausencia, porque quien da todo, quien quiere con toda el alma, deja a mucha gente rota, que es lo que ha pasado con él. En su trabajo, en su vida, con sus amigos, y en nuestra familia.
Prometo estar más alegre el próximo día y lo prometido es deuda.
Un beso de rebajas
Ay Eva! Cuánto siento lo que ha pasado. Un beso
Muchas gracias, Nuria. Te lo agradezco de verdad…
Eva! Déjate ver este año por Suances!
Muchos besos
No creo, Sole. No tengo ánimo para nada. Estoy hundida y allí sólo me hundiría más… ¡Un beso muy fuerte!